El hombre es un ser vivo que necesita nutrirse para sobrevivir, crecer y desarrollarse y el alimento es la fuente que le proporciona los medios necesarios para esto. En la historia del hombre la alimentación o dieta ha sido el factor evolutivo más fuerte. Los variantes de esta se dieron debido a la disponibilidad de los alimentos y a los recursos que los rodeaban. En un comienzo, se cree que se basaba en la carroñaría, la cacería y la ingestión de algunos frutos silvestres, sin embargo a medida que el tiempo pasaba las condiciones ya no eran las mismas. Se estima que a comienzos del Neolítico (hace aproximadamente 10.000 años atrás) el humano cambió su dieta debido a la escasez de estos recursos.
El Neolítico o la llamada “Edad de Piedra”, se dio a conocer como uno de los periodos donde los cambios climáticos transformaron completamente la biomasa vegetativa a nivel global y donde la raza humana descubriría lo que hoy se conocen como la ganadería y la agricultura .
En ese entonces el clima se volvió más cálido y templado, por lo que ocurrieron cambios en la flora y fauna que se conocía hasta ese momento. Debido a esto la migración de los animales hacia zonas más favorables fue inevitable, y junto con ello el humano tuvo que modificar su forma de vida y dieta.
Hasta el momento el hombre vivía una vida nómada basada, como se mencionó anteriormente, en la caza, la carroñaría, la pesca y la recolección; sin embargo con la escasez de animales tuvo que ir en busca de otras fuentes de alimentación. Fue entonces que su movilización se dio hacia territorios más templados, hoy conocida como la Zona Ecuatorial. Uno de los lugares distinguidos por estos acontecimientos fue a región de Asia Menor.
El creciente fértil,(Fig. 1) es uno de los lugares comprendidos como la cuna de la ganadería y la agricultura, y se ubica en lo que se conoce como Asia Menor. En estas tierras fueron descubiertos muchos restos de importante actividad humana de antiguas épocas. Han aparecido esqueletos de primitivos humanos modernos y premodernos, restos de culturas cazadoras-recolectoras nómadas y sedentarias, pero la zona se vincula principalmente a los orígenes de la agricultura y la ganadería.

(Fig. 1)
La zona occidental de los alrededores del río Jordán y al norte del Éufrates, entre los ríos Tigris y Éufrates, aglomeró una compleja realidad de culturas (como los Natufians), y dio lugar a la primera cultura Neolítica. En este lugar la observación atenta de la naturaleza le permitió a los seres humano introducir cambios decisivos en la forma de conseguir los alimentos. Regiones como el Creciente Fértil, donde se encontraban relativamente pocas especies de plantas y animales, estimularon el desarrollo de la agricultura, observando el crecimiento de las plantas, aprendieron a plantar semillas, regarlas, abonarlas y controlar su crecimiento y producción. Éste fue el origen de la agricultura. Las primeras plantas que se cultivaron fueron los cereales: trigo, cebada, mijo, arroz, maíz, centeno y avena.
Las prácticas agrícolas permitieron adaptar la producción de alimentos a las necesidades del grupo. Gracias a ellas se alejó la inseguridad y la incertidumbre; ya no se dependía de la suerte y el azar de la caza, que a veces aportaba gran número de proteínas en forma de carne animal, pero que en otras muchas ocasiones dejaba al grupo en situación de simple supervivencia gracias a lo recolectado. Los grupos de cazadores-recolectores no podían sostenerse en caso de un rápido aumento demográfico, cosa que sí permitió la agricultura.
El desarrollo de la agricultura y la ganadería produjo cambios fundamentales en la vida de los seres humanos. Al producir sus propios alimentos, ya no tuvieron razones para desplazarse a otros lugares cada cierto tiempo y se volvieron sedentarios, dando lugar a los primeros poblados estables.
El suministro constante de alimentos y la menor dependencia de la naturaleza permitieron el aumento de la población, y el excedente de producción de algunos productos permitió la aparición del comercio por medio del intercambio de unos productos por otros (trueque).
También hubo avances en la fabricación de nuevas herramientas diarias, mediante el pulido de diversas rocas o minerales, para las cosecha y cuidado de ganado.
Como resultado de ello, el advenimiento de la agricultura y de las ciudades significó asimismo el inicio de un nuevo y más complejo género de vida que llamamos civilización.
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